sábado, 14 de junio de 2014

"PENSAMIENTOS COTIDIANOS". Dàmaris de Bocaranda






“PENSAMIENTOS COTIDIANOS”

Dàmaris de Bocaranda

Estimdos amigos: hoy, debido a mis ocupaciones de ama de casa, me limitarè a recomendarles la lectura reflexiva de una de las obras màs importantes del Mestro Omraam Aivanhov, que se destaca entre muchas otras de su autorìa, por la sencillez y por la impresión de cercanìa a nuestra vida diaria, y no podría ser menos cuando atañe a un conjunto de enseñanzas y sugerencias venidas de su aura innata de autèntico pedagogo.

En esas páginas, Aivanhov desgrana, dìa tras dìa, durante todo el año, lecciones inolvidables que buscan orientarnos en los màs diversos temas inmediatos, como la forma de saludar, tan seca y muchas veces tan poco sincera, entre los esposos, entre padres e hijos y entre los compañeros de trabajo. Otros temas, a manera de ejemplo, son los siguientes: los políticos y el destino del país;  la bendición; la magia; la oración diaria; el verdadero silencio, etc.etc. Todo tan cercano, tan de todos los días, que no podemos desperdiciar sino, por el contrario, procurar que sea carne y hueso de nuestro comportamiento codiano.

Estoy segura de que Ustedes apreciaràn nuestra sugerencia y de que adquirirán el libro, pues a todos nos convienen esas enseñanzas, sobre todo en el dìa y en el mundo de hoy, tan necesitado de luces.



martes, 13 de mayo de 2014

CUIDADO CON NUESTROS DESEOS, EMOCIONES Y SENTIMIENTOS. Dàmaris de Bocaranda

CUIDADO CON NUESTROS DESEOS, EMOCIONES Y SENTIMIENTOS

    Dàmaris de Bocaranda





A cuenta de que “somos humanos” y de que “es de humanos errar”, olvidamos controlar nuestros deseos, nuestras emociones y nuestros sentimientos, a los que no debemos dar rienda suelta, dejándolos que nazcan en nosotros a su entera libertad y se desarrollen sin control. Porque los vicios, las pasiones desenfrenadas, la envidia, el egoísmo, la hipocresía, la ambición, la codicia, la usura, los celos, la sed de venganza, etc. generan en nosotros seres monstruosos y larvas que, aposentados en nuestros cuerpos astral y mental, nos impiden ascender a nuestro destino final, que es el mundo espiritual. El infierno y los demonios los creamos nosotros mismos con nuestros malos deseos, con nuestros sentimientos perversos y nuestras emociones incontroladas, que a la hora de la muerte nos mantendrán sumidos en un mundo de sufrimiento, tenebroso, como de horribles pesadillas,  hasta que nos purifiquemos.

Los humanos no hemos venido a este mundo, simplemente, para satisfacer las necesidades físicas ni, tampoco, para dedicar nuestra vida y nuestra atención, en forma exclusiva ni preponderante, a divertirnos,   olvidando nuestros deberes espirituales. Ante nosotros se ubican el reto y el deber de evolucionar, prestando atención a nuestro espíritu, pues no somos solamente animales. Es por esto por lo que debemos estar atentos a lo que nos impide ese progreso, esa evolución: los deseos, los sentimientos y las emociones negativos.

Si andabas equivocado o no habías pensando en estas cosas y en las consecuencias negativas de nuestros deseos, sentimientos y emociones, ha llegado el momento de que, aceptando este mensaje de buena voluntad, cambies el rumbo de tu vida reflexionando sobre estos temas y esmerándote por calificar con el bien, en toda circunstancia, tus deseos, tus sentimientos y tus emociones. Porque la cosa es mucho màs seria de lo que tù crees.


El punto de partida es la reflexión. Concèntrate en tì mismo en el silencio de la soledad y opta por el cambio…Te conviene…

sábado, 3 de mayo de 2014

DESDDE LA PAZ INTERIOR. Dàmaris de Bocaranda





DESDE LA PAZ INTERIOR

      Dàmaris de Bocaranda

Poco o nada tiene de original afirmar que el Mundo es, cada vez màs, un nudo habitado por avispas de las màs despiadadas y feroces, que no se dan tregua las unas a las otras, impulsadas por el deseo de dominar, de apoderarse de todo, de monopolizarlo todo, de tal manera que la paz de las naciones en sì e igualmente la paz internacional se encuentran extremadamente lejos de su realización, debido a motivaciones  políticas, económicas, sociales y hasta religiosas. Pràcticamente no existe punto sano en el Globo, donde campea, por el contrario, en forma creciente, el espíritu de la guerra. Nunca, pues, como ahora, se hace necesario lograr y consolidar la paz.

Es cierto que no han faltado esfuerzos numerosos y significativos para conseguir la paz: libros, conferencias, congresos nacionales e internacionales, promesas, pactos, acuerdos, etc.etc. pero al fin y al cabo todo sigue de mal en peor.

A nuestro modo de ver, la causa primordial de estos desaciertos obedece a que se ha marchado en forma inversa: en  lugar de comenzar por la paz interior, del corazón, del alma, se busca una paz externa que, evidentemente, carece de fundamento porque quienes promueven o protagonizan los acercamientos, no llevan dentro de ellos el amor a la paz.

¿Còmo puede hablar de paz e impulsarla aquèl que, en medio de discursos pomposos, es impulsado por secretos motivos económicos que pretenden condicionar aquella “paz” ficticia a sus propios intereses?

¿Còmo pueden hablar de paz si cada uno de los participantes tiene su propio concepto de “paz”, determinado por sus fines políticos, aunque en ese momento los oculte?

¿Còmo pueden lograr la paz los violentos, los egoístas, los usureros, los que han vivido y disfrutado de la vida y del bienestar a costa de los demás?

Sòlo cuando promuevan la paz personas interna y sinceramente pacìficas –es decir, no minadas por el egoísmo, la envidia, el odio, la mentira, la falsedad, la hipocresía- comenzarà un atisbo de la paz verdadera, que sòlo puede ser aquèlla que, con P mayúscula, promueve y defiende y busca realizar un ser humano pleno, cabal, amante de la Verdad y de la  Justicia, regido, no por el solo intelecto, sino sobre todo por el corazòn.





sábado, 19 de abril de 2014

CUANDO LOS BOSQUES CANTABAN GREGORIANO. DÀMARIS DE BOCARANDA.




Buenos días, amigos.

Mis disculpas por tan largo tiempo. En esta oportunidad quiero compatir con Ustedes un cuento elaborado por mi esposo y que a mì me parece un mensaje sentido de paz para toda la Humanidad.






FRAY SOLFEGGIO

O CUANDO LOS BOSQUES CANTABAN GREGORIANO
                        Juan Josè Bocaranda E

Fray Solfeggio, monje franciscano, se fue a vivir en el bosque, porque entre los árboles y él había una atracción natural y mutua irresistible.

Dicen que era otro Francisco de Asís, pero que, en vez de atraer a los animales con luz y con amor, él, también con luz y amor. atraía a los árboles del bosque.

Los árboles que como gigantes descuellan, desafiando al viento con sus copas, los árboles medianos, los más pequeños y las yerbas, los líquenes y el musgo, como una orquesta de armonía dispuesta al canto, se sentían complacidos con la presencia de Solfeggio, y conversaban y se decían cosas graciosas y hablaban de la belleza, de la paz y del amor.
Pero, como los árboles gigantes querían tenerlo a su altura para escucharlo de cerca, lo elevaban en sus ramas y lo mecían en sus copas, mientras él les cantaba sin parar.

Había comenzado por gorjearles como el susurro de los pájaros cuando entonan cantos al amanecer. Después pasó a cantarles imitando al ruiseñor, a los canarios o al turpial. Pero, una mañana, de pronto, se le escapó del alma el canto del corazón, alentado por el calor del Cielo y las añoranzas del monasterio. Y, queriendo alabar al mismo tiempo al Creador, les cantó un canto, apacible como el sueño tranquilo, en líneas ondulantes como el mar que se mece, sencillo como el rocío que perla con silencio el follaje, saturado de amor como cantó Dios cuando se sentó a descansar después de la creación: un canto gregoriano y, obviamente, en latín.

Primero fue el Pater Noster, que les trajo el Cielo hasta la baja Tierra. Después, el Ave María, que los plenó de gracia y los bendijo. Finalmente, el Sanctus, que con tanto sentimiento y devoción cantaba Solfeggio en las Misas del Gallo o Navidad. Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sahaoth…

Y los árboles, todos, y los líquenes y el musgo, y hasta las rocas que les sirven de asiento, lloraban de gozo, porque se sentían sublimizados, en indescriptible elevación, al Paraíso. Y sentían que la Tierra se llenaba de la gloria de Dios, y bendecían al Dios en las Alturas y daban la bienvenida a quien había venido en el nombre del Señor. Los pájaros, mientras tanto, guardaban silencio con venerable respeto. El tigre y el león suspendían sus pleitos. Las gacelas y los venados cesaban de correr. El caimán bajaba a lo más profundo de las aguas turbias, y todo descansaba en silencio mientras duraba aquel canto de alabanza al Señor.

Tanto se aficionaron los árboles y los rosales silvestres y el musgo y los líquenes al canto gregoriano y al latín, que rogaron a Solfeggio les enseñara esa lengua muerta, para darle con su savia nueva vida.

Después de muchos ensayos, cuando la orquesta vegetal estuvo lista, el bosque de Solfeggio comenzó a cantar, y el eco retumbó en todos los bosques de la Tierra, y contagió a las rocas y a las aguas, y las vibraciones de salud, amor y paz taladraron hasta lo más profundo del hombre,  y todo fue un canto que canta y canta sin parar. Y la Tierra un globo palpitante, sonoro y reluciente que esplendía en el cosmos porque alumbraba la paz.

Pero, una mañana Solfeggio ya no estaba. No se sabe si fue abducido al Cielo, pues ya estaba bendito, bendito y consagrado por el sacro cantar. Otros dicen que  se convirtió en árbol de sándalo, su aroma preferido. Pero, yo estoy seguro, y puedo afirmar  que Fray Solfeggio es el  pájaro cristofué.

Ha de saberse que, últimamente, Fray Solfeggio, ya muy viejo, había perdido la voz. Se constipó y se le apagó el tono del canto, y solamente quedó un grito: cristofué, cristofué, cristofué.


Cuando el cristofué visita los bosques para despertarlos del letargo, no lo escuchan, y èl se entristece enormemente, porque los tractores y la sierras elèctricas echan paladas de tierra a todo canto. Por eso, cuando oigas gritar un crisofue, salúdalo y prepárate porque va llover: son lluvias de amor y de esperanza porque algún dìa alumbrarà la paz.

domingo, 12 de enero de 2014

ANTE TODO: AMOR. Dàmaris de Bocaranda







ANTE TODO: AMOR
       Dàmaris de Bocaranda

Amigos, nada mejor que iniciar el año con el tema del amor, respecto al cual, nada mejor, tampoco, que transcribir los conceptos del Apòstol Pablo, a lo cual poco hay que agregar, de manera que los dejo con sus palabras.

El amor es sufrido, benigno,  no tiene envidia,  no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no es egoísta, no se irrita, no guarda reconcor; no se goza de la injusticia sino de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Nunca deja de ser. Las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará, pero el amor permanecerà.

En parte conocemos, y en parte profetizamos;  mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.


Permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

jueves, 2 de enero de 2014

EN EL AMANECER DEL NUEVO AÑO. Dàmaris de Bocaranda

EN EL AMANECER DEL NUEVO AÑO

    Dàmaris de Bocaranda




Finalizados los festejos, retorna el trajín de los días, con sus respectivos afanes.
Es una senda dilatada que debemos recorrer en función de fines y metas dedicados al Bien y sòlo al Bien.
No debemos olvidar que nuestros pasos, acciones y proceder son determinados por los propósitos que nos animen y por el espíritu de los proyectos que nos hayamos trazado. Por ello, nuestros los procedimientos y los medios que utilicemos deben ser dirigidos por la recta intención, sobre la base de principios y valores de alto tenor espiritual, como la bondad, la generosidad y el deseo de servir a los demás desinteresadamente, en la seguridad de que el deseo de servir a los demás con generosidad y sin interés particular, no es de ningún modo incompatible con nuestros fines personales y familiares, si obramos con claridad de consciencia.
Dios quiera, pues, que este año 2014 se aun año en el qoe conjuguemos con sabiduría y pureza de intención nuestros fines con los fines de la humanidad.
Feliz año 2014 para todos ustedes.





domingo, 8 de diciembre de 2013

EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD. Dámaris de Bocaranda




EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

  Dámaris de Bocaranda



Ya se acerca el 21 de diciembre, día del Espíritu de la Navidad.
No se requiere creer en la existencia de una individualidad, de una entidad, para admitir como algo necesario que estos días correspondientes a la celebración del Nacimiento del Niño Jesús, debemos asumirlos como invalorable oportunidad para la reflexión.

Reflexión para hallar los medios de cohesionar al grupo familiar, tan disgregado debido a causas y circunstancias que no debemos considerar insuperables; para buscar, también, la cohesión de la sociedad, deponiendo las actitudes de odio, de separatividad por motivos políticos, religiosos o de otra naturaleza; para volver sobre nosotros mismos, pensando en nuestro destino final, para lo cual resulta indispensable pensar también el camino que nos conduce hasta él, pues la cuestión de los medios, de los recursos y del quehacer cotidiano, no es ajena a esos fines de trascedencia.


Termino por enviarles este breve mensaje de amor fraterno, deseando para todos ustedes y su familia una Navidad en paz y con mucha salud y el advenimiento, para todos de un año 2014 pleno de satisfacciones.